En una de las listas de correo electrónico en las que estoy, hay un correo de ‘No Borders’ (Sin Fronteras). El trabajo que parecen hacer ahora es el servicio puntual: visitar a solicitantes de asilo encarcelados en centros de detención. “Necesitamos gente para ayudar / visitar a detenidos, solicitantes de asilo que están en espera de deportación”, dice el correo.

Mi mente se va al evangelio, al punto donde Dios recompensa a aquellos que visitaron a las personas que estaban enfermas o en la cárcel.

Esto es una ayuda puntual a personas individuales. En su mayoría, hombres. Las mujeres parecen estar encerradas en otro centro de detención, demasiado lejos de Londres para que voluntarios desempleados o con bajos salarios puedan permitirse ir regularmente. Así que se atienen a los centros de detención junto a Heathrow, a un trayecto en metro.

Visitar a detenidos. Eso no va a desgarrar las fronteras, NOBorders. Pero es (vendido como) parte de una estrategia más amplia, contra todas las fronteras. Este es el “grupo de apoyo a detenidos”, parte de NoBorders. Porque no es justo que la gente tenga (o no) el derecho de vivir aquí según donde naciera.

Escribo de vuelta para ofrecerme como voluntaria.