Ayer se me rompió una botella de cristal llena de agua, dentro de la mochila. A la ropa no le pasa nada si se moja, pero a la cámara de fotos y al móvil, sí. Así que de momento estoy sin móvil. Y eso que el agua es el más inocuo de todos los líquidos. Hace dos años se le reventó un cartón de zumo tropical a un amigo y su cámara de fotos, analógica y manual, heredada de su padre, se quedó inútil.